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La contratación pública en España en el primer trimestre de 2023: gestionando la necesidad

Acabamos de cerrar el primer trimestre de 2023 y toca hora de hacer una pequeña revisión de los datos de contratación de este primer periodo anual. Los primeros trimestres de año en contratación son el equivalente al invierno en la agricultura: es un periodo en el que se acaba de recolectar todo lo del año anterior y se empiezan a preparar las cosas para la siguiente campaña. Por ello es habitual que las cifras agregadas de contratación cambien y que la presencia de los contratos que tienen una tramitación más compleja, como los de obras, o aquellos de provisión más rápida (los de suministros) cedan el protagonismo por los de servicios. ¿Qué ha pasado en 2023? Aquí lo analizamos.

Advertencia: la evolución de la plataforma de contratación pública de Catalunya ha impedido que podamos acceder a los datos de la segunda mitad de este trimestre. Esto tiene un impacto importante en las cifras totales de contratación más que visible y unas posibles ramificaciones en los análisis de la composición de la contratación y los valores medios. En todo caso, ante el desconocimiento de cuándo podrá resolverse esta situación, hemos optado por presentar el estudio con los datos que tenemos y actualizarlo cuando tengamos todos los datos.

Las compras en España en el primer trimestre de 2023: arrancando el ejercicio

El primer trimestre del año tiene menos licitaciones que ningún otro. Los plazos de tramitación de un contrato, así como la falta de práctica de la tramitación anticipada y el cierre del ejercicio anterior hace que la caída sea lo más frecuente. En este caso, por la falta de datos, tenemos un dato algo más abultado en lo que respecta a licitaciones y algo más similar al de adjudicaciones que en otros años.

En términos de presupuesto se da la misma pauta, pero, tenemos un porcentaje más próximo a las de años anteriores. Esto nos indica que los contratos de los que no tenemos datos tendrán un importe menor en términos generales que los que tenemos y que, posiblemente, haya una caída menor que en años anteriores. Son menos contratos posiblemente, pero con casi toda seguridad, con un mayor importe de licitación y adjudicación que en años anteriores. Esto puede ser fruto del año electoral en el que entramos.

Las prácticas de contratación pública: más servicios, menos suministros

Otra pauta habitual de los contratos del primer trimestre es que se adaptan a diversos atributos de la contratación pública. Por un lado, no ha dado tiempo a preparar los contratos de obras que no se han tramitado de manera anticipada con cargo a los presupuestos del ejercicio, lo que sabemos que no es una práctica muy general. Por otro lado, los contratos de suministros no se priorizan dado que su gestión más rápida hace que se puedan postergar al futuro. En este caso encontramos que, efectivamente, suben de manera pronunciada los contratos de servicios, mientras bajan de manera proporcional los de suministros y, en menor medida, los de obras. Los contratos de servicios se gestionan algo más rápido que los de obras y tienen un periodo de ejecución más largo, así que se prioriza su tramitación a principios de año. El dato más destacable es que en el pasado trimestre, por segunda vez desde que tenemos datos, los contratos de suministros superaron los de servicios: la otra vez fue al inicio de la pandemia. Posiblemente el uso de los contratos financiados por los fondos Next Generation, que sabemos que se centran en este tipo de contratos, pueden haber dado el impulso para que se dé esta situación.

En lo que respecta al tipo de procedimiento encontramos que suben ligeramente los contratos por procedimiento abierto frente a los simplificados y simplificados abreviados. En principio esto podría indicar que las compras más "ágiles" se dejan en un segundo plano durante el inicio de curso para poder llegar a cubrir los contratos algo más grandes y complejos programados para principio de año. Además, los contratos de servicios parecen tener más problemas en el uso de criterios de valoración por fórmulas que tienen porcentajes mínimos en las fórmulas simplificadas. También es muy destacable el hecho de que sigue la escalada de los contratos basados en sistemas de racionalización que no caen a principios de año.

De competencia, desiertos y bajas: mejores datos cuando hay contratos

En el tema que ha generado tanto interés el último año y medio, la inflación, los datos son un poco ambiguos. Por un lado, tenemos un aumento importante de contratos desiertos en los datos que hemos podido recopilar, escalando al 12%. La principal conjetura es que la caída de contratos más pequeños hace que aumente el peso de los contratos más grandes o complejos y que estos son más susceptibles de no tener competencia por el riesgos para los operadores económicos. Esto es consistente con el aumento de contratos desiertos de todos los inicios de trimestre, solo que en este caso, se partía de una situación más elevada. En todo caso, marzo supuso un cambio en la tendencia de la inflación y quizá la perspectiva sea favorable para el próximo periodo.

En los casos en los que sí que ha habido una contratación, nos encontramos una ligera mejoría de los datos de cierre de 2022. Mejora la competencia media y las bajas respecto al presupuesto licitado. Las cifras mejoran los dos últimos trimestres y acercan la baja media al nivel del segundo trimestre de 2022. Eso sí, las ofertas medias siguen por debajo de 3, lo que es una barrera importante si consideramos que es un número de concurrentes cabalístico en contratación (tres ofertas para el contrato menor, tres invitaciones para los negociados, etc).

¿Y los Next Generation, qué?

En cuanto al último apartado de nuestro observatorio trimestral, los contratos financiados por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, a falta de los datos de Catalunya, podemos decir que, como mucho, la sensación es agridulce. Por un lado, el número de adjudicaciones sigue siendo alto, superando las mil en un trimestre con pocas licitaciones, lo que no quita que sean bastantes menos que las de trimestres anteriores. Por el otro lado, el número de licitaciones es realmente muy bajo. Esto puede indicar o bien un punto de saturación de contratos (las AAPP han llegado al tope de lo que pueden gestionar) o, como mínimo, a una falta de planificación para mantener la demanda sostenida en un concepto que el legislador y la UE considera estratégico. La economía no se cambia trabajando solo tres trimestres al año.

En cuanto a la competitividad del mercado encontramos la dinámica que hemos visto a lo largo de otros estudios. El comportamiento del mercado no es, en lo que se refiere a dinámicas, muy diferente y aquí también mejoran los datos de competencia y bajas respecto a los últimos trimestres. La principal diferencia es que sí que hay algo más de competencia y bajas en lo que respecta a estos contratos, posiblemente por un mayor atractivo, menor riesgo, o presupuestos base más ajustados a la realidad del mercado

Un trimestre más de táctica que de estrategia

En resumen, podemos decir que el primer trimestre de la contratación pública en España responde a cuestiones estructurales que ya hemos detectado en otros trabajos. La gestión de la contratación pública está marcada por la falta de planificación y estrategia que aumenta el impacto de la falta de recursos humanos para su gestión. El margen temporal entre aprobación de presupuestos, inicio de ejercicio y plazos de tramitación hace que gran parte de la contratación quede por motivos logísticos (los contratos de obra) o de oportunidad (los de suministros) para más adelante.

La tramitación del primer trimestre se centra, por los datos que tenemos en los contratos que tienen una mayor magnitud y un mayor periodo de ejecución, y no necesariamente por su importancia para la organización o por la necesidad real de tiempo de ejecución cuando su tramitación es complicada. Esto supone que las áreas de contratación más que gestionar las necesidades de la organización, administran las urgencias del trimestre, lo que minimiza su valor estratégico. Esto se confirma a priori con la caída de los contratos Next Generation este trimestre y plantea dudas respecto a si se puede mantener el ritmo que se alcanzó en 2022.

Las organizaciones que realizan una planificación de las necesidades de contratación y emplean de manera efectiva la tramitación anticipada puedan gestionar de manera más efectiva la contratación durante todo el año y no solo durante los 9 meses restantes.

La situación de competencia, por último, parece dar un pequeño respiro respecto a la segunda mitad de 2022, lo que puede ser positivo, a la espera de ver el comportamiento de la inflación para el resto del año.

Foto de Arlington Research en Unsplash

Apr 11, 2023
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