En este nuevo episodio de Mesa de Contratación, dentro del formato "Diez minutos para no liarla", abordamos uno de los puntos críticos en la gestión administrativa: la relación con la intervención. Para desgranar cómo facilitar este proceso y evitar bloqueos innecesarios, contamos con una voz autorizada que conoce de primera mano los engranajes de la administración local y provincial.
Acerca de Sara Hernández
Sara Hernández es funcionaria de Administración Local con habilitación de carácter nacional. Con una sólida trayectoria como interventora, actualmente se encuentra en plena transición desde la Diputación Provincial de Huelva hacia el Ayuntamiento de Sevilla. Su experiencia técnica y su visión práctica la convierten en una guía excepcional para entender qué espera realmente una intervención de un expediente de contratación.
Las 10 claves sobre cómo presentar contratos en la intervención
- Expedientes completos y cualitativos: No se trata solo de aportar mucha documentación, sino de que esta sea pertinente. Trabajar con checklists permite que la intervención confirme de un vistazo si está todo lo necesario.
- Motivación real de la necesidad: El servicio gestor debe dedicar esfuerzo a escribir y plantear la idoneidad de la necesidad respecto al objeto del contrato, evitando dar por obvias cuestiones que no están en el papel.
- Coherencia y seguridad jurídica: Una buena definición del objeto ayuda a evitar recursos y dudas en los licitadores; si la intervención ayuda a pulir esto, el expediente fluirá mejor.
- Actualización técnica: No se puede contratar en 2026 con esquemas de 1985. Es vital estudiar las nuevas posibilidades del mercado y la normativa vigente para no repetir errores por inercia.
- Elección del procedimiento adecuado: Hay que salir del binomio "abierto o menor". Existen otras figuras en la LCSP que pueden ser más eficientes y sencillas si se dominan correctamente.
- Crédito adecuado, no solo suficiente: Tener dinero no basta; el crédito debe ser adecuado a la finalidad y naturaleza del gasto para evitar informes desfavorables por errores de clasificación.
- Planificación frente a la "tragantona" de fin de año: El último trimestre debería ser para planificar el año siguiente, no para tramitar con prisas. Las necesidades perentorias presentadas el 22 de diciembre solo generan desgaste y errores presupuestarios.
- Tramitación anticipada: Es la gran aliada olvidada. Permite empezar enero con los contratos encarrilados sin que el servicio gestor "pierda" el dinero del año anterior.
- Visión del ciclo de vida completo: Hay que presupuestar pensando en las prórrogas y en el final del contrato para no descubrir, a dos meses de vencer, que nos hemos quedado sin cobertura económica.
- Felicidad compartida: Una intervención que recibe expedientes ordenados y bien planteados trabaja de forma más ágil, lo cual redunda en una gestión más fluida para toda la organización.
La conversación con Sara Hernández
¿Qué es lo primero que busca una intervención al recibir un expediente?
La intervención busca, ante todo, que los expedientes vengan completos. Y cuando digo completos, no me refiero solo a una cuestión cuantitativa de acumular mucha documentación, sino a un nivel cualitativo. Trabajamos mucho mejor si contamos con checklists de todo lo que se nos envía. Esto nos permite, de un solo vistazo y en un periodo muy corto de tiempo, contestar al servicio gestor si a priori tenemos todo lo necesario o si se ha quedado algo por el camino. Ese es el primer filtro esencial.
La importancia de la motivación y la técnica
¿Por qué suele ser problemática la motivación de la necesidad?
Muchas veces los servicios gestores dan por sentada la necesidad porque viven en su mundo de gestión diaria, pero no destinan el esfuerzo necesario a escribirlo y plantearlo de forma coherente. Es fundamental identificar la idoneidad de la necesidad con el objeto que se plantea contratar. No se trata de poner problemas, sino de ayudar a que no haya recursos ni dudas por parte de los licitadores. Si el negocio jurídico está claro, no tenemos que andar suponiendo nada.
¿Se detecta falta de actualización en los planteamientos?
Sí, la vida va muy rápido y a veces detectamos contratos que se plantean igual que hace muchos años. Hay que estudiar los temas y ver qué nuevas posibilidades ofrece el mercado. En resumen: saber qué se quiere contratar y que la propuesta sea lo más idónea posible para alcanzar ese fin.
Procedimientos y planificación presupuestaria
¿Cómo influye la elección del procedimiento en la fiscalización?
A veces, quien tiene un martillo solo ve clavos. Debemos identificar el mejor procedimiento para cada necesidad en términos de eficiencia. A menudo se acude a los "clásicos" por falta de control sobre otras opciones más sencillas o cortas en el tiempo.
Hablemos del crédito presupuestario, ¿cuál es el error más común?
La planificación presupuestaria es casi un mito, especialmente en el mundo local. Más allá de planificar los contratos, hablo de planificar en términos de crédito. Todo el mundo sabe que el crédito debe ser suficiente, es decir, tener dinero disponible. Pero se olvida la segunda premisa: debe ser adecuado.
Si no se ha hecho ese trabajo previo en el servicio gestor, se genera un tapón en la intervención y llegan los informes desfavorables. No se debe acudir siempre a las partidas de gastos generales por comodidad; la estructura presupuestaria es lo suficientemente desarrollada para encontrar la horma perfecta para cada necesidad.
El factor tiempo y el ciclo de vida
¿Cómo afectan las prisas de fin de año al trabajo de la intervención?
Los contratos y el fin de año se llevan mal. La ejecución suele acelerarse de forma dramática al final del ejercicio, pero desde una lógica presupuestaria, eso no encaja. El último trimestre debería ser para planificar el año siguiente.
En este sentido, la tramitación anticipada es la gran desconocida y debería ser nuestra mejor aliada. Muchos servicios piensan que si tramitan así están perdiendo el dinero del año anterior, pero el dinero no se pierde, solo se transforma. Proponer una necesidad el 22 de diciembre solo genera desgaste y un engaño contable que no es ejecución real.
¿Qué ocurre con la vida del contrato una vez adjudicado?
Hay que planificar presupuestariamente toda la vida del contrato, incluyendo las prórrogas. Estamos sufriendo jubilaciones masivas y a veces se pierde el histórico de los expedientes. Hay que saber presupuestar para que el servicio no se quede al descubierto. Si un contrato va a finalizar, debemos ser previsores meses antes y no descubrir que no tenemos crédito justo cuando el contrato vence. Al final, si la intervención es feliz porque recibe las cosas bien hechas, todos en la administración somos más felices.


