La inflación triplica las obras públicas desiertas: del 3,2% al 10% en un año

Cada vez más obras públicas no tienen quien las construya. El constante aumento de los precios –9,8% de inflación interanual en marzo– y el encarecimiento de las materias primas desde la pasada primavera se ha trasladado a la licitación de obra pública de manera acusada. Según datos recopilados por Gobierto Contratación (contratos.gobierto.es) de la Plataforma de Contratación del Sector Público, una de cada diez adjudicaciones de obras resueltas en el primer trimestre del año quedaron desiertas, el triple que hace un año, cuando uno de cada 31 contratos finalizaba sin adjudicatario.

Como ya advertimos en nuestro Estudio Anual 2021, la inflación había comenzado a trasladarse a la contratación pública a partir de la segunda mitad del año. Y lo había hecho en tres aspectos: un aumento de las adjudicaciones desiertas, una pérdida de la capacidad de ahorro y una menor concurrencia de licitadores. Los datos del primer trimestre de 2022 evidencian que el impacto de la inflación sigue su curso al no apreciarse signos de un cambio de tendencia a corto plazo. Más bien todo lo contrario.

Como muestra el siguiente gráfico, los tres últimos trimestres han pulverizado el récord de obras desiertas del tercer trimestre del 2019, cifrado en el 5%, elevándolo hasta el 6,6%, 7,0% y 10,2%, respectivamente. El impacto de la inflación en la obra pública ha sido especialmente fuerte el pasado verano y este invierno, con incrementos de tres puntos porcentuales respecto al dato anterior.

En total, más de 1.100 obras han quedado desiertas desde el pasado mes de julio. Y esto sin tener en cuenta las licitaciones de las comunidades autónomas que publican en sus propias plataformas de contratación, como Catalunya, Euskadi o la Comunidad de Madrid, cuya información se encuentra disponible en Gobierto Contratación. Respecto a las más de 330 obras desiertas en lo que va de 2022, cabe destacar que el primer trimestre del año es el más flojo para la compra pública, tanto en licitaciones publicadas como en adjudicaciones cerradas, ya que es el momento en el que los órganos de contratación planifican sus presupuestos anuales y preparan sus contratos, que en el caso de los de obras precisan de más tiempo tanto para su preparación como para su licitación. De ahí que, aunque en cifras absolutas esté por debajo de los dos trimestres anteriores, en porcentaje los aventaje de forma considerable.

Así con todo, llevamos nueve meses seguidos –con la excepción de enero– con más de 100 licitaciones de obras desiertas, con un pico de 163 en noviembre. En los tres primeros meses del año se han superado las 330 obras públicas sin licitador. En 2021 se alcanzó esta cifra en el mes de julio, en pleno verano

Menor repunte de los desiertos en suministros y servicios 

El encarecimiento de los precios ha golpeado fuerte a la obra pública, pero no tanto a los suministros y servicios. Al menos de momento. El porcentaje de contratos de suministros desiertos aumentó en cuatro puntos porcentuales en un año, al pasar del 8,7% del primer trimestre del año pasado al 12,7% actual. En el caso de los servicios, este repunte ha sido de tan solo un punto porcentual, lo que demuestra que la inflación se ha trasladado hasta la fecha a bienes materiales como las materias primas, el transporte o la energía y no –o al menos a un ritmo menor– a los salarios de la mano de obra.

Con todo ello, el 11,4% de las adjudicaciones cerradas en el primer trimestre de 2022 fueron declaradas desiertas, el porcentaje más elevado del periodo analizado. Esta cifra se sitúa por encima del 10% por primera vez desde el tercer trimestre de 2019. En total, unas 2.400 licitaciones no encontraron adjudicatario final sobre un total de casi 21.000 contratos adjudicados en los tres primeros meses del año.

El impacto de la inflación en la obra pública ha alterado la tradicional evolución del porcentaje de licitaciones desiertas por tipo de contrato. Suministros y servicios, por este orden, tenían las tasas más altas, y a mucha distancia aparecían las obras. El elevado importe de las obras públicas –no en vano es el tipo de contrato que mayor volumen de dinero mueve– y un numeroso y desarrollado tejido empresarial facilitaban la atracción de un buen número de empresas a los concursos públicos, lo que tenía como consecuencia un reducido nivel de licitaciones desiertas: en torno al 5% de antes de la pandemia. Pero el encarecimiento de los precios lo ha trastocado todo. Mientras la brecha de porcentaje de desiertos entre suministros y servicios se ha ampliado, la de obras con estos dos tipos de contratos se ha estrechado hasta el punto de que por primera vez el porcentaje de desiertos en obras se ha situado por encima del de servicios.

Obtén más detalle sobre las licitaciones y adjudicaciones del sector público en Gobierto Contratación (contratos.gobierto.es). Solicita más información en abre@gobierto.es.

Apr 5, 2022
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